LOS SIMBOLOS

En nuestra vida cotidiana estamos relacionados con los símbolos y signos. Por medio de gestos, acciones y signos trasmitimos cosas muy profundas y reales. Esto nos permite un enriquecimiento muy distinto en nuestra comunicación y comprensión que no sería posible mediante la palabra o la escritura solas. Al compartir la mesa, el mate, o al celebrar un aniversario con nuestros seres queridos, notamos cómo a través de estos gestos re-significamos o reactualizamos nuestras vidas en niveles de profunda intimidad que dependen de las experiencias individuales.
En nuestra vida cristiana también contamos con signos y símbolos. Por ejemplo, la cruz, el pan, el agua. Ante su presencia se actualizan en nosotros hechos, vivencias, experiencias del pasado que fueron expresadas por Jesús o los cristianos de las primeras comunidades y que por medio del signo o símbolo, se nos permite comprender realidades profundas en nuestro hoy, que están más allá, que no vemos o tocamos inmediatamente. Estas realidades invisibles están ahí, presente en los acontecimientos que celebramos en nuestra vida.

 

ESCAPULARIO

 

La liturgia cristiana es muy rica en signos y símbolos. Como símbolo que se destaca se encuentran los sacramentos, los cuales nos confieren la gracia que santifica nuestra vida. En segundo orden encontramos a los sacramentales, con los cuales nos disponemos a recibir los efectos principales de los sacramentos. Entre los sacramentales es donde se encuentra el Escapulario.
Como signo expresa nuestra identidad con la fraternidad del Carmelo y nuestro compromiso a vivir según el carisma de esta Familia religiosa, en amistad con Dios, Jesús y María. Como sacramental alimenta nuestra esperanza de encuentro con Dios en esta vida y la futura. Asimismo, durante siglos la devoción carmelita a María ha estado vinculada al escapulario. Ella está vinculada a una venerable tradición de la Orden, la visión de San Simón Stock, que se remonta a finales del siglo XIV e inicio XV.

Según esta tradición la Virgen se habría aparecido a San Simón Stock, llevando el Escapulario en la mano y diciéndole: “Quien muera con este signo estará salvo”. Es decir, aquellos que formasen parte de la Orden y recibieran y usasen el hábito, que es símbolo de pertenencia a ella, serían salvos definitivamente.

Al mismo tiempo, la enseñanza de la Iglesia sobre María afirma: un verdadero devoto de María se salva. Así entendido, el Escapulario concretiza para nosotros la maternidad espiritual de María que nos protege en la vida, nos salva en la muerte e intercede después de la muerte.

 

EL ESCAPULARIO: EXPANCION DEL CARMELO

En el Medioevo muchos cristianos querían unirse a las Ordenes religiosas fundadas entonces: Franciscanos, Dominicos, Agustinos, Carmelitas. Surgió un laicado asociado a ellas mediante las Cofradías.
Las Ordenes religiosas trataron de dar a los laicos un signo de afiliación y de participación en su espiritualidad y carisma. Este signo estaba constituido por una parte significativa del hábito: capa, cordón, escapulario. Entre los Carmelitas se estableció el Escapulario, en forma reducida, como expresión de pertenencia a la Orden y de compartir su devoción mariana.
Actualmente el Escapulario de la Virgen del Carmen es un signo aprobado por la Iglesia y propuesto por la Orden Carmelitana como manifestación del amor de María por nosotros y como expresión de confianza filial por parte nuestra en Ella, cuya vida queremos imitar.
El "Escapulario" en su origen era un delantal que los frailes vestían sobre el hábito religioso durante el trabajo manual. Con el tiempo asumió el significado simbólico de querer llevar la cruz de cada día, como los verdaderos seguidores de Jesús. En algunas Ordenes religiosas, como el Carmelo se convirtió en el signo de la decisión de vivir la vida como siervos de Cristo y de Maria.
El Escapulario simbolizó el vínculo especial de los Carmelitas a María, Madre del Señor, expresando la confianza en su materna protección y el deseo de seguir su ejemplo de donación a Cristo y a los demás. Así se ha transformado en un signo Mariano por excelencia.

 

EL ESCAPULARIO, SIGNO MARIANO

 

 

El Escapulario ahonda sus raíces en la larga historia de la Orden, donde representa el compromiso de seguir a Cristo como María, modelo perfecto de todos los discípulos de Cristo. Este compromiso tiene su origen lógico en el bautismo que nos transforma en hijos de Dios.

La Virgen nos enseña:

  • a vivir abiertos a Dios y a su voluntad, manifestada en los acontecimientos de la vida;
  • a escuchar la voz (Palabra) de Dios en la Biblia y en la vida, poniendo después en práctica las exigencias de esta voz
  • a orar fielmente sintiendo a Dios presente en todos los acontecimientos;
  • a vivir cerca de nuestros hermanos y a ser solidarios con ellos en sus necesidades.

El Escapulario introduce en la fraternidad del Carmelo, es decir en una gran comunidad de religiosos y religiosas que, nacidos en Tierra Santa, están presentes en la Iglesia desde hace más de ocho siglos.

Compromete a vivir el ideal de esta familia religiosa, que es la amistad íntima con Dios a través de la oración.
Pone delante el ejemplo de los santos y santas del Carmelo con quienes se establece una relación familiar de hermanos y hermanas.
Expresa la fe en el encuentro con Dios en la vida eterna por la intercesión de María y su protección.

 

 

EN SINTESIS Y EN CONCRETO

EL ESCAPULARIO DEL CARMEN NO ES

  • ni un objeto para una protección mágica (un amuleto)
  • ni una garantía automática de salvación
  • ni una dispensa para no vivir las exigencias de la vida cristiana, sino ¡al revés!

EL ESCAPULARIO DEL CARMEN ES
Un signo fuerte

  • aprobado por la Iglesia desde hace varios siglos,
  • que introduce en la familia del Carmelo
  • que alimenta la esperanza del encuentro con Dios en la vida eterna bajo la protección de María Santísima.

Que representa nuestro compromiso de seguir a Jesús como María:

  • abiertos a Dios y a su voluntad
  • guiados por la fe, por la esperanza y por el amor
  • cercanos al prójimo necesitado
  • orando constantemente y descubriendo a Dios presente en todas las circunstancias

Normas prácticas

  • El Escapulario lo impone una vez y para siempre, un religioso carmelita u otra persona autorizada
  • Puede ser sustituido por una medalla que represente por una parte la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, y por otra la de la Virgen. Esta medalla se bendice cuando se cambia.
  • El Escapulario es para los cristianos que desean crecer en autenticidad, se esfuerzan por vivir conforme a las exigencias del Reino, reciben los Sacramentos y profesan una especial devoción a la Madre del Señor (un modo de expresar la devoción es a través del rezo cotidiano del Ave María).

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