El nombre “Elías” significa “Yahvé es mi Dios”: es el nombre del profeta que defiende intrépidamente el culto a Yahvé contra el rey Ajab (874-853 a.C.) y su esposa Jezabel, promotores del culto idolátrico a Baal en todo Israel. La figura de este Profeta, austero y todo fuego, causó un gran impacto en el pueblo y se creó en torno a él un ciclo de narraciones de carácter legendario, marcadas por aspectos dramáticos y milagrosos. Estas historias están a la base de los ciclos bíblicos de la vida de Elías (cf. 1 Re 17 —  2 Re 1) y de Eliseo (2 Re 2-13).

A la luz de su ciclo bíblico (en el cual se pueden distinguir tres bloques: 1 Re 17-19; 1 Re 21; y 2 Re 1) Elías aparece caracterizado por las siguientes actitudes y rasgos fundamentales:

  • El hombre enteramente ´delante de Dios`, todo dedicado sin compromisos a la causa de Dios y ardiente de pasión por Dios: es el significado de la expresión: “Vive el Señor en cuya presencia estoy en pie (al cual yo sirvo)” que recurre a menudo como su lema.
  • Impulsado por el Espíritu (1 Re 18, 12).
  • El vencedor del Monte Carmelo y el restaurador del Yavismo contra el invasor culto idolátrico a Baal en un contexto de politeísmo pan-económico (1 Re 21-24, 36-39).
  • El adversario del poder real de Ajab y de su hijo Ocozías respecto a los temas y prácticas religiosas (1 Re 17, 18; 21, 1-29. 36-39; 2 Re 1, 16).
  • Su universalismo (1 Re 17, 13).
  • El hombre del misterio que aparece y desaparece , y el amante de la soledad (1 Re 17, 1; 2 Re, 1 1-18; 1 Re 17, 2-6).
  • El hombre que habla cara a cara con Dios (1 Re 19).
  • El artífice de la paz, según una interpretación posterior (Ml 3, 23-24)

 

Icono realizado por el P. Fr. Florentino Bocos Priante, O.Carm.

 
     

 

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