“Los Santos del Carmelo constituyen una gran multitud de hermanos que consagraron su vida a Dios, siguiendo las enseñanzas de su Hijo e imitando su vida, y se entregaron al servicio de la Virgen María en la oración, en la abnegación evangélica, en el amor a los hermanos, hasta el punto que algunos han entregado su sangre.
Eremitas en el Monte Carmelo, mendicantes en la Edad Media, maestros y teólogos, misioneros y mártires, religiosas que enriquecieron al pueblo de Dios con la misteriosa fecundidad de su vida contemplativa, apostólica y docente, laicos que en su vida supieron encarnar el espíritu de la Orden: ésta es la gran familia carmelita” (Liturgia de las Horas, p. 225).

El ejemplo de estos y de todos los otros miembros de la Orden, que han profesado en el pasado el modo de vivir carmelita, es para nosotros estímulo para vivir nuestra vocación en obsequio de Jesucristo, en  familiaridad de vida con María, nuestra Madre y Flor del Carmelo, y a imitación del profeta Elías.

 

SAN ELÍAS PROFETA
San Elías Profeta
San Elías Profeta

Solemnidad: 20 de julio.

Profeta. Año 850 a. de J.C.
Elías significa: ""Mi Dios es Yahvé"". (El = Dios. IA = Yahvé).

En contraposición a un montón de falsas divinidades que el pueblo ignorantemente estaba adorando, suscitó Dios a un gran profeta para que recordara a su pueblo que sólo hay un Dios y que ese Dios es Yahvé (Este es el nombre que Dios se dio a sí mismo cuando Moisés le preguntó: ¿Cuál es tu nombre?"". Y el Señor le respondió ""Mi nombre es Yahvé, que significa: Soy el que soy. Yo hice a todos, y a mí nadie me hizo""(Exodo 3,14). Ese fue pues el oficio de Elías: tratar de convencer a los israelitas de que sólo hay un Dios y que ese Dios es Yahvé, el Creador de cielos y tierra.

La historia del profeta Elías está en la S. Biblia en el Libro Primero de los Reyes capítulos 17 al 21, y en el segundo Libro de los Reyes, capítulos 1 y 2. Ojalá la leamos en nuestra Biblia. Es la siguiente:.

Reinaba en Israel Acab, un hombre de débil voluntad que se dejaba dominar por su esposa Jezabel, que era pagana y extranjera y deseaba imponer entre el pueblo la religión de los falsos dioses. Esta mujer perversa hizo asesinar a los profetas y sacerdotes del Dios verdadero, de los cuales solamente se salvaron de la muerte unos cien a quienes escondió en cavernas Abdias, el mayordomo del rey, y los alimentó durante la época de máximo peligro. Elías se libró de la muerte huyendo a su tierra natal, al otro lado del Jordán, y yéndose después a una ciudad fenicia, llamada Sarepta.

Pero cuando parecía que ya Jezabel iba a lograr destruir por completo la verdadera religión en Israel, entra en escena el gran campeón del a religiosidad, Elías, y empieza el combate total entre las fuerzas del bien y las del mal.

Elías aparece de repetne en pleno reinado de Acab, para anunciar, que como un castigo por haber abandonado la verdadera religión, vendrá sobre la nación un verano de tres años seguidos. Y en efecto deja de llover durante 36 meses y el hambre y la sed hacen estragos.

Por orden de Dios, Elías se retira a vivir a una cueva junto a una fuente de agua. Allá los cuervos le llevan pan por la mañana y carne por la tarde, El profeta viste pobremente: una tosca piel de camello y una correa (así vestirá más tarde Juan Bautista). Cuando la fuente de agua se secó, Dios le ordenó que se fuera a vivir a una ciudad extranjera, llamada Sarepta.

Al llegar a Sarepta se encuentra con una viuda que está recogiendo leña para cocinar. Él le dice: ""por favor: tráigame un poco de agua y un pan"". Ella le respondió: No tengo sino un poquitito de harina y una migaja de aceite. Voy a hacer un pan para mi hijo y yo, y después nos moriremos de hambre"".

Elías le dijo: ""Haga un pan para mí, y ya verá que la harina no se le acabará en su artesa, ni el aceite en su vasija, hasta el día en que vuelva a llover sobre la tierra"". La mujer hizo lo que el profeta le mandaba, y sucedió como le había anunciado: ni la harina se acabó en su artesa, ni el aceite se disminuyó en su vasija, durante todos esos meses de escasez. Y así pudo alimentar a su hijo y al profeta.

El primer caso de un resucitado, que se narra en la S. Biblia, sucedió en tiempos del profeta Elías. El hijo de la viuda que lo hospedaba se enfermó gravemente y se murió. La pobre mujer desconsolada le reclamó al profeta el por qué le tenía que suceder a ella tan grande desgracia. Elías se dedicó a rezar con toda fe junto al cadáver del niño y Dios resucitó al muerto. La madre del jovencito, al ver a su hijo vivo otra vez, exclamó: ""Ahora sé que eres un hombre de Dios y que en verdad Yahvé habla por tus labios"".

Elías hizo que el rey Acab reuniera a todo el pueblo de Israel, junto al Monte Carmelo y también a los 450 profetas del falso dios Baal. Y estando todos allí reunidos les hizo este desafío: ""Vamos a poner dos altares. En el uno estarán los sacerdotes de Baal. Y en el otro estaré yo en nombre de Yahvé. Y ellos invocarán a Baal para que envíe fuego del cielo y queme sus ofrendas. Y yo invocaré a Yahvé. Y el que responda, ese es el verdadero Dios. Y descendió fuego del cielo y consumió todo el sacrificio que él había colocado en el altar (y eso que el profeta había hecho inundar con mucha agua todos los alrededores de su altar, para que no fuera fácil allí quemar nada). El pueblo emocionado ante este milagro, acabó con todos los sacerdotes del falso dios Baal.

Cuando la malvada reina Jezabel supo que habían acabado con los sacerdotes de su falso dios Baal, dio orden a la policía de que asesinara a Elías. Y este tuvo que salir huyendo por el desierto, para salvar la vida. Y le sucedió que entonces tuvo una gran depresión de ánimo y deseó morirse. Pero Dios le envió un ángel que le trajo un pan y una jarra de agua, y con este alimento tuvo fuerzas para andar 40 días por el desierto hasta llegar al Monte Horeb o Sinaí y esconderse allí.

Y estando allí en el Monte Santo sintió que Dios se le iba a aparecer. Y llegó un violento huracán, pero allí no iba Dios. Y sucedió un espantoso terremoto, pero ahí no estaba Dios. Y vino un fuego devorador, y allí tampoco llegaba Dios. En seguida sintió una suave brisa, y ahí sí venía Dios. Y el Señor mandó a Elías que volviera otra vez a Israel y que consagrara a Eliseo como su sucesor, y a Jehú como nuevo rey. Y desde aquella aparición, aprendió el gran profeta a no ser violento (como el huracán) ni duro (como el terremoto) ni asustador (como el fuego) sino suave y amable (como la brisa).

El rey Acab deseaba conseguir una finca que le agradaba, pero Nabot, su dueño, no se la quería vender porque era la herencia muy amada de sus padres. Entonces la reina Jezabel hizo asesinar a Nabot y el rey se apoderó de la finca. Elías se presentó y le anunció que por haber cometido semejante crimen, todos los hijos varones del rey Acab serían asesinados, y que a Jezabel se la comerían los perros.

Ajab se asustó mucho y empezó a hacer penitencia. Entonces Dios le avisó a Elías que por esas demostraciones de arrepentimiento, los castigos no llegarían sino cuando el rey ya se hubiera muerto. Y así sucedió. Muerto Ajab, fue nombrado rey un general llamado Jehú el cual hizo asesinar a todos los hijos del difunto rey, y mandó echar desde un balcón hasta el piso de la calle a Jezabel, y allí la devoraron los perros.

El profeta nombró como su sucesor a Eliseo y fue avisado por Dios de que iba a ser llevado al cielo. En compañía de Eliseo llegó al río Jordán y lo tocó con su manto, y el río se abrió en dos y pasaron al otro lado sin mojarse los pies.

Eliseo le pidió como último favor: ""Que me pase a mí lo más importante de tu espíritu"" (de tus poderes y de tus cualidades). Elías le dijo: ""Si me ves cuando suba al cielo se te concederá lo que has pedido"".

Y llegó un carro de fuego y se llevó a Elías al cielo. Eliseo lo vio mientras subía por las nubes, y se le transmitieron a él las cualidades y los poderes de Elías, y empezó a hacer milagros.

Señor Dios: síguenos enviando muchos profetas que, como Elías, anuncien tus mensajes y luchen valientemente contra el pecado y las falsas enseñanzas de los enemigos de la religión.

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SAN JOSÉ, ESPOSO DE MARÍA, PROTECTOR PRINCIPAL DE LA ORDEN CARMELITA
San José
San José

Esta celebración tiene profundas raíces bíblicas; José es el último patriarca que recibe las comunicaciones del Señor a través de la humilde vía de los sueños (cfr Gn 28, 12-14; Mt 1, 20-24). Él, como el antiguo José, es el hombre justo y fiel (Mt 1, 19) que Dios ha puesto como guardián de su casa. Él conecta a Jesús, rey mesiánico, con la descendencia de David (Mt 1, 1-16; Lc 3, 23-38). Como esposo de María y padre putativo de Jesús guía a la sagrada Familia en la huida y en el regreso de Egipto, y así rehace el camino del Éxodo (Gn 37; 50, 22-26; Mt 2, 13-21).
La fiesta litúrgica del santo patriarca aparece en la Orden Carmelitana en la segunda mitad del siglo XV. El Capítulo General del año 1680 elegía por unanimidad a San José como protector principal de la Orden.
Pío IX lo declaró patrono de la Iglesia universal el año 1847 y Juan XXIII introdujo su nombre en el Canon romano.

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STA. ANA Y S. JUAQUÍN, PADRES DE LA VIRGEN MARÍA, PROTECTORES DE LA ORDEN CARMELITA
Santa Ana y San Juaquín
Santa Ana y San Juaquín

Conocemos los nombres de los padres de María por el apócrifo “Protoevangelio de Jaime” (siglo II). Del culto a Santa Ana hay documentación en Oriente desde el siglo VI y en Occidente desde el X; sobre San Joaquín la hay desde el s. XIV. En el rito bizantino se recuerda el 25 de julio la dedicación de una basílica de Constantinopla en honor de Santa Ana.
El Carmelo celebra a sus santos con especial devoción y, a lo largo de los siglos, toma de ellos la expresión más viva y genuina del carisma y de la espiritualidad de la Orden. Por eso celebra con particular solemnidad la festividad de los protectores de la Orden, San Joaquín y Santa Ana, junto con San José.

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SAN ELISEO
San Eliseo
San Eliseo

Llegando Elías donde Eliseo, le echó su manto encima. Y él, abandonando a los bueyes, se fue tras Elías y entró a su servicio; (cfr 1 Re 19, 19-21). Eliseo recibió el espíritu de Elías y, entre otros signos prodigiosos, curó a Naamán de la lepra y resucitó a un niño. Vivió entre los hijos de los profetas y con frecuencia se hacía presente, en nombre de Dios, en los acontecimientos del pueblo de Israel.
La Orden Carmelitana, recordando sus orígenes en el Monte Carmelo, con la celebración litúrgica de los grandes profetas Elías y Eliseo quiere perpetuar la memoria de su presencia y de sus gestas. Por este motivo, el Capítulo General de 1399 decretó la celebración de la fiesta de S. Eliseo. En nuestros días, el profeta es un testigo eficaz del carisma profético por su fidelidad al verdadero Dios y por el servicio a su pueblo. Su memoria la celebramos el 14 de junio.

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SAN BROCARDO
San Brocardo
San Brocardo

La figura de San Brocardo forma parte de la literatura carmelita desde la mitad del siglo XIV, como la solución a la abreviación de “B” referida al prior del grupo de los eremitas del Carmelo, que recibieron la norma de vida de San Alberto, patriaca de Jerusalén. En seguida se completaron los hechos de su vida, añadiendo datos y acontecimientos, hasta formar la “leyenda” completa trasmitida desde finales del siglo XV.

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SAN ALBERTO DE JERUSALÉN
San Alberto de Jerusalén
San Alberto de Jerusalén

Nacido hacia la mitad del siglo XII en la ciudad de Castel Gualtieri, en Emilia (Italia), ingresó en los Canónigos Regulares de la Santa Cruz de Mortara (Pavía), y fue su prior en 1180. Obispo de Bobbio en 1184, es trasladado al año siguiente a Vercelli, donde gobernó durante veinte años. Fue mediador de paz entre las ciudades de Pavía y de Milán en 1194 y entre las ciudades de Parma y Piacenza cinco años después. En 1191 celebró un sínodo diocesano de gran valor en la parte disciplinar. Desarrollo también una gran actividad legislativa a favor de las ordenes religiosas: dictó los estatutos para los canónigos de Biella y se cuenta entre los consejero para la regla de los Humillados.
Fue elegido en 1206 Patriarca de Jerusalén y poco después nombrado legado papal para la provincia eclesiástica de Jerusalén. Llegó a Palestina a principios de 1206 y fijó su residencia en Accon (Acre), al estar Jerusalén ocupada por los sarracenos.
En Palestina desarrolló una notable actividad de pacificación no sólo entre los cristianos, sino también entre éstos y los no cristianos, y realizó su misión con gran energía. El 14 de septiembre de 1214, durante una procesión, Alberto fue asesinado a puñaladas por el Maestro del Hospital del Espíritu Santo, al cual había reprendido y depuesto de su cargo por su mala vida. Es el formulador de nuestra Regla.

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SAN ÁNGEL DE SICILIA
San Ángel de Sicilia
San Ángel de Sicilia

Ángel se cuenta entre los primeros carmelitas que vinieron del Monte Carmelo a Sicilia, donde, según las fuentes tradicionales dignas de fe, murió en Licata a manos de hombres impíos, en la primera mitad del siglo XIII.
Venerado como mártir, muy pronto se edificó una iglesia sobre el lugar de su martirio, y allí fue colocado su cuerpo. Sólo en 1662 sus restos mortales fueron trasladados a la iglesia de los carmelitas de Licata.
El culto a san Ángel se difundió por toda la Orden y también entre el pueblo. Él y san Alberto de Trápani son considerados los;padres; de la Orden por ser los dos primeros santos que recibieron culto en la Orden, y por esto fueron representados muchas veces en la iconografía medieval al lado de la Virgen María.

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SAN ALBERTO DE TRÁPANI
San Alberto de Trápani
San Alberto de Trápani

Nació en Trápani (Sicilia) en el siglo XIII. Se distingue por la dedicación a la predicación mendicante y por la fama de sus milagros. En los años 1280 y 1289 estaba en Trápani, y poco después en Mesina. En el año 1296 gobernaba la provincia carmelita de Sicilia como provincial. Célebre por su amor apasionado a la pureza y a la oración. Murió en Mesina probablemente en 1307. Fue el primer santo que recibió culto en la Orden, y por tanto fue considerado su patrono y protector o “padre”, titulo que compartió con otro santo de su tiempo, Ángel de Sicilia. En el siglo XVI se estableció que cada iglesia carmelita le dedicase un altar. Muy devotos suyos fueron santa Teresa de Jesús y santa María Magdalena de Pazis.

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SAN SIMON STOCK
San Simon Stock
San Simon Stock

De nacionalidad inglesa, vivió en el siglo XIII y murió en Burdeos (Francia). Resulta difícil decir algo preciso sobre él. Las “noticias” más antiguas que se refieren a su vida provienen de tres tipos de fuentes, pero no se sabe con certeza si se trata siempre de la misma persona.
El santo es venerado en la Orden por su gran santidad y por su singular devoción a María. Se hizo célebre por la narración de la “visión del escapulario”, difundida a finales del siglo XIV e inicio del siglo XV (mientras que el hecho habría tenido lugar cerca de la mitad del siglo XIII). Amplísima es la producción iconográfica que traduce en imágenes la narración de la “visión del escapulario”.
Su culto , ya practicado en algunos lugares del siglo XV, fue aceptado en el siglo siguiente en el calendario litúrgico de toda la Orden. Su fiesta se celebra comúnmente el 16 de mayo.

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BEATO FRANCO DE SENA
Beato Franco de Sena
Beato Franco de Sena

Nació en Grotti (Sena) en un año no presisado del siglo XIII. Reconocido por sus ásperas penitencias, fue converso carmelita. Después de su muerte fue sepultado en Siena. A menudo se le confunde con otro beato Franco, sepultado en Cremona.
Su culto se difundió en el siglo XII, después de la autorización otorgada en 1670 por Clemente X a la diócesis de Siena y a la Orden del Carmen. Entre los religiosos conversos de la Orden fue grande en el pasado la devoción por este beato elegido como protector, y en su honra se erigieron altares. También en su honor se fundaron cofradías, especialmente fueron célebres las de España en el siglo XVII.

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